Como aguaceros de lluvia bendita me
caen tus besos, como luces en el desierto
me tientan esos labios.
Día fresco y húmedo y yo entre tus brazos,
noches tibias y mi cama cubierta de ti.
Nada como tú amor mío, nada como tú
presencia en mi alcoba.
Tienes el control de mi y prefiero la
solitaria muerte antes de perderte, antes
de dejar de tocarte, antes de que termine
mi dependencia a ti.
Quise escribirte un poema pero no
hay palabras que describan este sentimiento.
Tu mi droga, yo tu dependencia arrastrándonos
en maremotos de locura y segundos
fugaces de una lujuria loca y sin sentido.
Nosotros extenuados y el cuerpo que no
deja de pedir, mi alma que no deja de alabar
esos momento y mi mente que no para de
recordarte en cada segundo de esta vida
que me toca vivir… sin ti.


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